Diciembre no es igual para todos
- 19 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 11 feb
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Diciembre se llena de luces, ofertas y buenos deseos. Pero en el mismo calendario, hay quienes no tienen con qué ni con quién brindar. Este texto quiere deternerse donde nadie quiere mirar, no por maldad ni por indiferencia, sino porque duele.
El tiempo que se cierra y se abre
La Nochebuena y la Navidad nacen como símbolos de esperanza. En la tradición cristiana, se celebra el nacimiento de una luz en medio de la oscuridad: la llegada de un niño que, más allá de los credos, encarna la promesa de un nuevo comienzo, de un renacer posible. Es también tiempo de reencuentros, de compartir el pan, de reunir lo que estuvo disperso.
El Fin de Año, en cambio, es el cierre de un ciclo. Una puerta que se cierra cargada de saldos, de cuentas internas, de pérdidas y logros. Y el Año Nuevo, como su símbolo opuesto, es la apertura: un umbral hacia lo que vendrá, lo incierto, lo deseado.
Diciembre, entonces, no es solo un mes. Es una frontera emocional. Un entretiempo cargado de memorias, rituales, tensiones y expectativas. Y no todos lo atravesamos de la misma manera.
Una canción que vuelve cada diciembre
Hay una canción de Silvio Rodríguez* que me acompaña cada diciembre. La escuché por primera vez en en 1994, pero nunca dejó de resonar. Cada año, cuando todo parece teñirse de luces, bolsas de regalo y frases prefabricadas, vuelve a mí como un eco necesario. Como un recordatorio incómodo. Como una verdad que no entra en las postales:
"El fin de año huele a compras,
enhorabuenas y postales,
con votos de renovación…
Y yo que soy del otro mundo
que pide vida en los portales,
me doy a hacer una canción…"
Lo que fue y lo que ya no es
Hubo un tiempo en que diciembre tenía banda sonora. Las publicidades en la tele traían a Papá Noel, las campanitas, los abrazos y saludos de la farándula. Las fiestas se anunciaban con entusiasmo, y aunque no todo era verdad, al menos había un intento de decir algo más que “compre ya”.
Hoy, diciembre no suena igual. No hay jingles, hay cuotas. No hay anuncios de paz, hay promociones. Y, sin embargo, la presión de que “algo debería celebrarse” sigue empujando desde algún lugar.

La cara invisible de las fiestas
Diciembre no es igual para todos. No todos tienen mesa, ni brindis, ni gente con quien compartir el pan ni el silencio. No todos están de ánimo. No todos tienen ganas de hacer como si todo estuviera bien.
"Unos festejan sus millones,
otros la camisita limpia,
y hay quien no sabe qué es brindar…"
Hay quienes están de duelo, aunque nadie lo vea. Hay quienes están solos, aunque no lo digan. Hay quienes están excluidos, aunque aparecerán en la foto grupal. Hay quienes tienen el plato lleno y el alma vacía.
La otra presión: la de estar bien
“Tener no es signo de malvado
Y no tener tampoco es prueba
De que acompañe la virtud
Pero el que nace bien parado
En procurarse lo que anhela
No tiene que invertir salud.”
No todo el mundo parte del mismo lugar. Y, en las fiestas, esas desigualdades se hacen más evidentes, más crudas, más crueles.
También hay otra forma de violencia: la emocional. La de tener que fingir alegría para no incomodar. La de callarse el dolor para no romper la magia. La de tragarse la angustia para no quedar como “el que arruina la fiesta”. ¿Cuántas veces celebramos con lágrimas escondidas?
¿De qué nos disfrazamos cuando brindamos?
🔹De alegría, cuando lo que sentimos es hartazgo.
🔹De esperanza, cuando lo que tenemos es incertidumbre.
🔹De unión, cuando hay distancia.
🔹De abundancia, cuando todo se sostiene con crédito.
🔹De gratitud, cuando por dentro solo hay disconformidad.
Tal vez diciembre pueda ser otra cosa
¿Y entonces qué hacemos con este diciembre?
Quizás, en vez de insistir con la postal brillante, podamos mirar hacia los márgenes. Quizás, en vez de exigir alegría, podamos permitir la verdad. Quizás, en vez de regalar cosas, podamos ofrecer presencia. Quizás, en vez de brindar por lo que se tiene, también podamos honrar lo que se ha perdido. Quizás, este año, la silla vacía no esté solo en memoria de quienes partieron, sino también de quienes no llegaron a sentarse nunca.
¿Qué celebramos cuando celebramos?
¿A quién dejamos afuera de la fiesta?
¿Cómo es para vos diciembre?
Diciembre no es igual para todos.
Pero puede ser más justo si al menos no hacemos de cuenta que no lo es.
*Rodriguez, S. (1994). Canción de Navidad. Album: Rodriguez.

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No hay verdad final. Hay búsqueda.
Pensamiento en movimiento.
Susana G. Bruzza
Acompaño procesos humanos y de cambio consciente
Integrando counseling y coaching
Más sobre mí: susanabruzza.com




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