top of page

Entre lentejuelas y platos rotos

  • 20 jun 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 5 feb


En mi artículo anterior, "El entramado invisible", exploré cómo nuestras creencias, la historia familiar, el cuerpo y el cerebro influyen en lo que pensamos, sentimos y decidimos. Esta vez, quiero retomar esa mirada desde un lugar más vivencial: una escena de la serie This Is Us que pone en evidencia cómo la memoria no solo recuerda, también selecciona. Y cómo esa selección puede definir nuestras emociones, decisiones y vínculos.


Sobre la serie


This Is Us es una serie en la que, a través de saltos temporales, relata la vida de la familia Pearson: Jack y Rebecca y sus tres hijos, Kevin, Kate y Randall. Es un viaje emocional por la historia de cada uno de ellos, en una familia que —como tantas— ama, hiere, calla, idealiza y recuerda desde lugares distintos. A través de sus personajes, nos muestra cómo las experiencias familiares dejan huellas profundas, y cómo lo vivido se convierte —o no— en lo que elegimos contar. Y callar.



Una historia compartida, dos relatos distintos.


Kate recuerda una tarde mágica con sus padres. Una guerra de lentejuelas, risas, ternura. Randall, su hermano, le dice que ese mismo día su padre arrojó un plato contra la pared. Kate no lo recuerda. Randall no puede olvidarlo. Ninguno mintió.






Memoria selectiva


La memoria no es un archivo fiel. No guarda hechos, guarda emociones. Y emociones filtradas por creencias, vínculos, estados internos, y a veces también por necesidad.

 

Kate, tan identificada con su padre, quizás necesitaba preservar una imagen intocable de él. Negar sus rasgos oscuros. Seguramente, por amor, por miedo, por lealtad. Randall, más observador, más atento al desajuste emocional, no pasó por alto lo que para Kate fue necesario olvidar, tal vez lo intolerable.

 

Esa diferencia de registro no es solo individual. También revela algo sobre los vínculos: cómo es posible compartir la vida con alguien y, aun así, haber vivido escenas clave desde lugares completamente distintos. ¿Qué sentimos cuando una persona cercana recuerda algo que no vimos? ¿Nos sorprende? ¿Nos hace dudar de nuestra memoria? ¿Nos conecta con partes que evitamos mirar? A veces, simplemente nos desconcierta. Porque nos muestra que incluso dentro de la misma historia, hay muchas verdades posibles.

 

El relato que nos sostiene

 

No solo recordamos momentos. Recordamos lo que podemos sostener. Lo que necesitamos para explicar lo que hicimos, lo que no hicimos, o lo que evitamos ser: “Mi infancia fue buena”. “Yo nunca fui escuchado”. “Siempre me dejaron solo”. “Nunca tuve oportunidades”. “No fui culpable de nada”…

 

 ¿Y si no fuera del todo cierto? ¿Y si la historia que nos contamos...

🔷 no es la única posible, sino la que más nos conviene para seguir siendo quien somos?

🔷 la que nos evita el dolor de la autocrítica?

🔷 la que nos exonera de decisiones que sí tomamos, pero no queremos reconocer?

🔷 la que justifica la comodidad o la parálisis?


El pasado no cambia. Pero el relato, sí.

 

No podemos reescribir los hechos. No podemos cambiar el pasado. Pero el relato no es el pasado. Es una interpretación. Una versión. Un recorte emocional de lo vivido. Y eso, sí puede cambiar.

 

A veces no recordamos porque no supimos cómo hacerlo. A veces porque no quisimos. Y otras, porque era más fácil quedarnos con la mitad de la historia. Pero cuando una escena como esta nos interpela, tal vez sea hora de revisar. No para negar lo vivido, sino para completarlo.

 

¿Qué historia personal repetís como si fuera una verdad cerrada?
¿Qué necesitás seguir creyendo para justificar lo que hacés —o no hacés— hoy?
¿Qué parte de tu vida tal vez no fue como la recordás… pero aún no estás lista para admitirlo?
¿Qué mirada de los otros desechaste sin escucharla del todo?

 

Como la narrativa que nos contamos tiene grietas, aquí te dejo unos tips para explorarla:

📌 Revisá fotos, cartas, videos, para contrastar recuerdos.

📌 Preguntá a familiares y amigos que hayan vivido la misma situación.

📌 Preguntate ¿Si tuviera que defender la versión opuesta a la mía, qué argumentos usaría?

📌 Imaginá un diálogo con la/s persona/s involucrada/s ¿qué le dirías? ¿qué te diría/n?


 Entre lentejuelas y platos rotos,

a veces está la verdad que no quisimos ver.

 


🔸Esta nota complementa "El entramado invisible", donde desarrollo cómo nuestra percepción está moldeada por factores invisibles que nos habitan. Si aún no la leíste, te invito a hacerlo.

 



🗣️ Dejá tu comentario (de forma anónima o con tu nombre, como prefieras)

Lo que compartas también puede abrir nuevas preguntas.

¡Gracias por estar del otro lado!





Susana G. Bruzza

Acompaño procesos humanos y de cambio consciente

Integrando counseling y coaching

Más sobre mí: susanabruzza.com

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page